Es un lujo poder alojarte en esta quinta. La casa es preciosa, la habitación muy cómoda, y el desayuno un verdadero mangar. Pero nosotros nos quedamos sobre todo con el trato personal. Nada más llegar te enseñan todos los espacios para que nos sintamos como en casa. Te explican los lugares a visitar por la zona y te responden con muchísima ilusión todas las preguntas que se hagan. Gracias a Ines y Joao hemos conocido mejor Portugal, un país que nos ha enamorado, Sin duda que volveremos porque nos hemos sentido como reyes por lo bien que nos han cuidado. Es un sitio para descansar y disfrutar con todos los sentidos.
Ha sido para nosotros un placer para los sentidos, en todos los sentidos poder disfrutar de esta Quinta y de su maravilloso personal. Buscábamos un alojamiento rural con piscina para disfrutar un par de noches de camino a Sintra y lo que nos encontramos fue un sitio del que no nos queríamos ir. Las instalaciones están decoradas con sumo gusto y cuidado, la habitación era muy cómoda y silenciosa, el desayuno es espectacular, con pan calentito y recién horneado en la Quinta y productos ecológicos; el cesped es como una alfombra mullida, hay árboles frutales de los que te permiten coger la fruta directamente, las hamacas comodísimas y la piscina... ¡un placer! Cuando nos recibió Inés, lo hizo con una copa de vino dulce y unas galletas típicas de la zona y nos acompañó por las instalaciones explicándonos su historia. Es una chica encantadora que hace lo necesario por cuidar y mimar a sus huéspedes. Tal vez el lugar esté algo escondido pero está muy bien situado para desplazarse en coche y visitar sitios como Leiria, Batalha, AlcobaÇa, Nazaré, las grutas de Miras de Aire, Tomar, Ourem... y si tenéis cualquier duda Inés estará encantada en sugeriros itinerarios. Lo peor... ¡tener que irse! Esperamos volver!…
Buscábamos un hotel para hacer una parada en el camino hacia Setúbal y… encontramos esta maravilla. Nos alojamos del 24 al 25 de agosto de 2013. Está cerca de una salida de la autopista A 17 y no tiene pérdida puesto que está en plena carretera, en el pueblo de Conqueiros. Se trata de la rehabilitación para turismo rural de una explotación rural que está hecha con muchísimo gusto y respeto a lo que ya existía. A la casa principal se le han añadido algunas construcciones modernas que albergan habitaciones, el spa, la piscina, pero que no desentonan para nada con lo que ya había. El trato es excelente, desde el “Porto de Boas Vindas” te sientes tratado de maravilla. Lo mismo ocurre en las comidas, el desayuno, la estancia. Espectacular. Utilizan productos ecológicos y de los campos de la propia quinta para desayunos y para las ensaladas y comidas ligeras que sirven. Desayuno en régimen de buffet completo y con pan horneado en casa que está… No hay más que tranquilidad y relajación, todo es perfecto: la piscina blanca con sus hamacas, el pequeño jardín interior, la exposición de antiguos aperos e instrumentos de cultivo, el mirador instalado en el antiguo depósito de agua, desde donde, a lo lejos, se ve el mar… Ocupamos la habitación “Pés de Cereja”: un baño inmenso, una cama King size, un “hall” donde se instalaron las dos camas supletorias de los niños, salida independiente al porche del jardín,… En fin, como dicen los portugueses “requinte” y “charme” en estado puro. Wi-fi gratuita en todo el recinto. Sala de juegos para niños. Ping-pong Un lugar adecuado para visitar Leiría, la playa de Vieira de Leiría, Monte Real e incluso acercarse a Ourém, Porto de Mos, Fátima, Marinha Grande, Nazaré, Tomar,… En el pueblo no hay opciones de restauración, pero la familia propietaria que lo atiende (su abuelo, que trabajaba como encargado de la explotación agrícola con el último “terrateniente”, Luis Alves, lo recibió en herencia en premio a su trabajo) te ofrecen toda la información necesaria. No es barato, pero merece la pena darse el gustazo, aunque sea un día como hicimos nosotros. En fin, que si alguien tiene algunos días de vacaciones o dispone de un fin de semana en septiembre mientras hace calor, y tiene ganas de relajarse, no lo penséis……
Fuimos allí 5 noches, teniendo como centro neurálgico para visitar puntos de vista. Al llegar, nos recibió el entusiasta propietario, dándonos una excursión y la historia de la Quinta. Las habitaciones, todas de gran tamaño, están bien equipadas y mantenidas. Así es el jardín, la piscina y el Spa y la zona de fitness. Se presta una atención especial a la desayuno, tener su propia hora, permitiendo una única mesa sirve comida fresca y cálida. En general, una agradable sorpresa!Quinta Alves de Matos, es un lugar con historia propia, con un montón de puntos de interés, tales como muebles con siglos, una granja, comida casera (algunos hechos con frutas de la granja), gran decoración, es un moderno spa y la piscina... El personal siempre está ahí para ayudarnos y dar buenos consejos para disfrutar de nuestra estancia. Todo el mundo es muy agradable. La granja está en unas bonitas playas y monumentos en el centro de Portugal.¿Es el propietario o administrador de este establecimiento? Solicite su perfil gratis para responder las opiniones, actualizar su perfil y mucho más.
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