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Lo más destacado según el crítico
Museo hippie?

Una muestra personal que suena un poco mentirosa, sin nada de museo. No recomendable. Un robo y... Más información

Escribió una opinión el 15 de febrero de 2020
Romi2019Bari
Hippietalista

Desde el vamos es algo raro!.. una vez que se llega hay que golpear una especie de campana con un... Más información

Escribió una opinión el 23 de abril de 2019
Andres Q
,
San Isidro, Argentina
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1 - 6 de 36 opiniones
Escribió una opinión el 15 de febrero de 2020

Una muestra personal que suena un poco mentirosa, sin nada de museo. No recomendable. Un robo y pérdida de tiempo.

Fecha de la experiencia: febrero de 2020
Agradécele a Romi2019Bari
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 30 de diciembre de 2019

Ese masque hippie es un gordo choripanero que encima tenia la camiseta de Instituto.tranfuga total....no vayan.

Fecha de la experiencia: enero de 2019
1  Agradécele a 76evangelinad
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 5 de noviembre de 2019

San Marcos Sierras, proyecta una imagen de pueblo sustentable en el que la diversidad convive armónicamente con la naturaleza. Una monumental mentira que solo puede develarse tras años de habitar en su territorio pero con la prudencia de no involucrarse en las disputas que enfrentan a: serranos (criollos/gauchos adaptados a la serranías que los arribados denominan "paisas"), originarios (descendientes de comechingones), hippies (naturistas, veganos, esotéricos, permacultores de oído) y cabañeros/comerciantes (arribados predominantemente de Buenos Aires, Santa Fe, Rosario y algunos extranjeros como franceses, ingleses, alemanes, israelitas, estadounidenses y hasta asiáticos).
En esa trama social se superponen diferentes imaginarios que entran en colisión sobre cómo debería ser el pueblo: así los cabañeros quieren un turismo ABC1 y con tal fin han llegado hasta formar brigadas civiles clandestinas para echar a palos a los mochileros que acampan a orillas del río, que si bien no es una zona segura en temporada estival, no debería habilitar la práctica parapolicial del desalojo violento a mitad de la noche. Los originarios reclaman la restitución de sus tierras (hay antecedentes judiciales únicos en la historia del país que les da sustento), por el contrario los serranos subdividen y revenden de manera ilegal las suyas, generando situaciones problemáticas para el municipio. Los hippies deambulan en su propia burbuja de negación y analfabetismo político creyendo que viven en el enclave más libre del país.

El museo del hippie se inscribe en ese contexto que pretende vivir del turismo sin querer explicitarlo, apela a la tipología de espacio expositivo no convencional sin cumplir con las expectativas (es apenas una vivienda autoconstruida pero sin la menor cualidad que la vuelva paradigmática). Los objetos y documentos expuestos sin un guión museográfico no alcanzan a ser una colección y apenas conforman la ambientación de lo que podría interpretarse como la sala de estar del propietario, que apenas pagada la entrada comienza a desgranar con fastidio un relato repetido de memoria hasta el cansancio.
Consejo: Si a pesar de esta reseña, persiste en conocer el lugar, intente no contradecir a su "director", es un sujeto (como muchos habitantes del pueblo) que en algún momento de oscuridad histórica del país, se refugió en el norte de Córdoba, donde nada llega, la gente desaparece, las avionetas descienden de noche en el monte, los abusos quedan en familia y muchos psicópatas se disfrazan de hippies, gauchos, profetas, curanderos, poetas, artesanos, contactados por alienígenas, todos con un pasado que se desdibuja entre las sombras de la duda.

Fecha de la experiencia: diciembre de 2018
4  Agradécele a Anarquius
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 26 de mayo de 2019 mediante dispositivo móvil

Llegamos allí porque habíamos leído del lugar en Internet. Los túneles vegetales que te llevan hasta el museo son muy lindos, aunque si llovió hace poco puede ser molesto para caminar por el barro que se genera. En el camino también nos encontramos con una librería muy linda y bien decorada llamada Siempre es hoy, a la cual pudimos acceder y mirar libros gratuitamente. Luego de esto llegamos al portón de chapa que anuncia es el museo hippie. Tiene una campana que tenes que tocar para que te atiendan, pero como por lo que vimos por fuera no nos atrajo y la entrada que te cobran es cara decidimos irnos sin antes sacar una foto a esta especie de portón de chapa improvisado. Ya yendonos escuchamos al dueño que venía gritando y acercándose a nosotras para exigirnos que borraramos la foto que habiamos sacado. Fue un mal momento el que nos hizo pasar, agrendiendonos injustificadamente. Una vez borrada la foto frente a él nos dejó ir.
Nunca hago una critica tan baja pero realmente si el dueño del museo actúa de manera tan agresiva por una foto a la entrada de su museo siento que no merece la pena que la gente vaya y gaste $200 por la entrada.
No puedo opinar de como es el museo por dentro porque no entré y con esta experiencia de violencia nunca volvería.

Fecha de la experiencia: enero de 2019
7  Agradécele a JulietaDiehl
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 23 de abril de 2019

Desde el vamos es algo raro!.. una vez que se llega hay que golpear una especie de campana con un palo y esperar a que salga el dueño del museo.
Te cobran 200 pesos al finalizar el recorrido y la explicación.
Es un museo pequeño. Es muy buena y divertida la explicación de la historia hippie desde sus inicios.
Vayan con la mente abierta!

Fecha de la experiencia: abril de 2019
Agradécele a Andres Q
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
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