Se trata de una construcción historicista inspirada en un modelo de castillo medieval o renacentista, probable fruto del capricho de su constructor y primer propietario, algún burgués acomodado y edificado a principios del s. XX o muy finales del XIX. Se han habilitado habitaciones en el edificio "histórico", en un otro anejo construido posteriormente y en una zona del jardín edificado recientemente, de arquitectura modular muy funcional.
Alojado en este último, que da sobre la amplia zona ajardinada, el cuarto, de muy buena dimensión y con baño muy completo, perfectamente equipado, impecablemente mantenido y dotado de elementos de calidad.
Los servicios de que dispone el hotel son correctos y eficientes. El variado desayuno se sirve en una de las estancias del edificio histórico, a la que se accede por una serie de salones decorados con mobiliario de época, perfectamente mantenido, de notable calidad y autenticidad, muy recargado pero cuya presentación de gusto kitch/romántico no desentona en el contexto historicista del edificio.
Servicio discreto y atento a solicitudes del cliente. Hermoso jardín, bien cuidado. Ubicación conveniente y aunque relativamente distante del centro histórico, cómodamente comunicado por taxi y por metro. Precios moderados.
Alojamiento muy recomendable.