Es un hotel sin duda especial, en cuanto entras por la puerta te trasladas a otra época. Han realizado un gran trabajo conservando la decoración de época y a la vez dándole las comodidades modernas. El desayuno es buffet y no le falta de nada. Esta muy bien situado en una de las calles más comerciales de Oporto, aunque en su parte alta y ya más tranquila. También tiene cerca el metro para bajar al centro.
Como anécdota, tiene una gata preciosa "Camila", que anda por ahí transmitiendo tranquilidad, sin duda es la reina de Hotel.
- Wi-Fi gratis














